Juan Ceballos, otro Chico Méndez colombiano, que nadie quiere escuchar en su lucha por detener el holocausto de las selvas del Chocó.
Con la gemeralidad del diluvio, en este país que los Mayores consagraron al Corazón de Jesús, el invierno se trajo de cuajo las montañas, y los ríos se hicieron gruesos nudos de agua, con el lodo y los palos de monte que arrastraban, saliéndose en turbiones de su cauce, y arrasando, mi diosito hasta con el nido de la perra, le contaba tiritando en medio del frío y el miedo, a la cámara de un noticiero de televisión, un campesino medio aindiado, que no tuvo más remedio que venirse del campo, cuando las balas de los asesinos, pagados por los Mayores, lo sacaron de su tierra, con su mujer y sus hijos, y no le quedó otro camino, que asegurar la vida, a la orilla de la quebrada, llamada La Mansa, y que ahora se había llevado su casa, y su familia, lo que más quería, y he quedado íngrimo-remataba-, si señor periodista, íngrimo como esa palomita que atirbe usté, busca sus pichoncitos en ese naranjo, que no me explico cómo no se lo llevó la avalancha.
Los Mayores nunca pensaron que no bastaba rezar para detener las aguas, mientras en ese reza y empata, corrían las cercas a sangre y fuego, y les quitaban las tierras a los indígenas y campesinos, con la bendición de funcionarios corruptos, y de curas de misa y olla, prometiendo el cielo a cambio del pago de indulgencias; talaban los montes, dejándolos hechos un calvero, y cegaban los caños y humedales de los ríos, mutilando sus desagüaderos, para abrir potreros,y agrandar las haciendas, y el capital. Los mayores tienen miedo, pero siguen rezando, camándula en mano, porque más puede la codicia, y aún la tierra colombiana, guarda en sus entrañas petróleo, oro, plata,platino y árboles de madera codiciada en las selvas del Chocó. Hay que ir por ellos, y hacen rechinar sus sierras eléctricas, avanzando en una especie de safari vegetal.
Juan Ceballos, natural de Bahía solano, ahí en la Costa Pacífica colombiana, para detener este holocausto vegetal, hacerse escuchar del mundo y parar el silvicidio, no lo pensó dos veces, y se encadenó tres días a un árbol, en este mes de mayo, pero no lo escuchamos, nadie lo escuchó. Al fin de cuentas, !qué importa¡ otro romántico Chico Méndez colombiano, frente a los detentadores de la tierra en Colombia, y las multinacionales madereras.




vampirela70 dijo
Una lastima en verdad ( que tengamos oídos sordos ante el genocidio ecológico) que no solo la bella colombia sufre (es mundial) chico mendes hay en todos lados !!! y en todos lados su voz se ahoga ! en el desespero ! de la negligencia mundial ...
un beso enorme y excelente articulo
muak
buena semana ;)
http://www.youtube.com/watch?v=uAD_1JaBrv4&playnext=1&list=PL3961...
23 Mayo 2011 | 06:46 AM