Azules profundos.
Él vio venir la mujer por el callejón desde arriba del balcón de la vieja casa, a donde se había recluído como un monje recoleto, después de que ella lo abadonó una madrugada, dejando las sábanas aún tibias. Era ella. Quiso bajar, pero el niño que corrió hacia la mujer y se trepó en sus brazos, lo detuvo. El niño alzó la mirada, y él observó que tenía su misma mirada de azules profundos.


















gaomy dijo
En su brevedad tejes toda una historia de ausencia, en el regreso y la añoranza por los ojos azules que poseen la mujer y el niño.
Un beso amigo Poeta.
21 Octubre 2009 | 08:31 PM