Crónica de un montaje teatral: Árbol Carnal de Gestus-teatro


CRÓNICA DE UN MONTAJE TEATRAL : ÁRBOL CARNAL DE GESTUS-TEATRO
Veníamos madurando la idea de tiempo atrás. Cada vez que podíamos sacarle tiempo, Manuelito, mi filósofo de cabecera, a sus clases de Epistemología en la universidad, y a su compañera wayú, que quería tenerlo siempre en el arrullo de sus piernas torneadas esculturalmente por los vientos guajiros, y su piel bronceada por los soles del desierto peninsular, y yo, al tráfago de libros en la biblioteca del colegio y a las asesorías de literatura, tesis y otras vainas, nos sentábamos en el café Klaus, en medio de tintos (café negro), uno que otro aguardiente, y los Pielrojas humeantes de mi filósofo, a buscar un tópico dramatúrgico que remplazara a Los desvaríos del amor, montaje con una larga cola de cometa de presentaciones, que consideramos oportuno, con la celebración del Día Internacional del teatro, ponerlo en remojo.
Manuelito en esas tardes y noches en el Klaus, devanándose la cabeza, hombre, me dijo alguna vez, metámosle el diente al problema de los desplazados. Sé que ya lo has tratado en el libro de cuentos que publicaste el año pasado, en diciembre, pero en teatro no se ha tocado el tema. Recuerdo que le expresé, me suena la idea, y empezamos a camellar la interminable bibliografía sobre el tema. Manuelito airado, echaba madres sobre el montón de libros, y de soslayo, ahí, hay mucha mierda. Debemos categorizar los textos: nos sirven las crónicas sociológicas, y los reportajes. Realmente, entre los textos políticos, y sociológicos, a la mayor parte les faltaba rigor, y no daban una dimensión humana de la tragedia vivida por los actores del conflicto. Así es que se decidió, abordar las crónicas y los reportajes, sin dejar de leer uno que otro texto socio-político. Mi propósito era montar un guión con un personaje central que memorara los hechos violentos que lo motivaron a dejar la tierra. Manuelito, otra tarde o noche, me es confuso el recuerdo, mientras se metía entre pecho y espalda un doble de aguardiente, compa, en esta obra que va a ser suya, porque la va a escribir, como asesor que soy del Gestus-teatro meto baza en el asunto, meto baza en el asunto, ya gagueaba, por eso no sólo van a recordar los vivos los hechos, también los muertos, y me miraba tras sus lentes de culo de botella, con unos ojos de pez al otro lado del cristal de un acuario, ya lo dije, ya lo dije: las almitas también van a hablar, como hablaban en La maestra del maestro Enrique Buenaventura, y en Pedro Páramo de Juan Rulfo, y sentí muy cerca su tufo almizclado de cigarrillo y aguardiente, síntoma de que Manuelito era, ya presa de una borrachera, que ni sus tías burguesitas, si era que paraba en la casa de ellas (allí estuvo escondido el tiempo que los hermanos de la wayú lo buscaron para desagraviarla, por sus desplantes), menos la bella guajira, le iban a perdonar . Pero Manuelito, terminó en mi casa, eso si muy juicioso levantándose aquel sábado a preparar un delicioso desayuno: huevos pericos, tostadas con mantequilla y naranjada granizada (sabrá el putas donde consiguió las naranjas y el hielo).
Y claro, Manuelito se salió con la suya, las almitas hablaron: ellas introducen Árbol carnal, la nueva puesta en escena de mi grupo Gestus-teatro. Todos los fines de semana hasta julio estará en temporada, Árbol Carnal, en el entrañable Café Kussy-huayra. Y en cada función, Manuelito, asesor de Gestus-teatro, entra al cuarto que nos sirve de camerino, copa de aguardiente en mano, nos observa, mientras Karol Cuevas, la protagonista se enfrenta al espejo, apoyándose en Stanivlasky, para enriquecer el personaje de Brisa Coronado, la muchacha que tuvo que huirle a la violencia, cuando le mataron a su novio con el cual estaba en palabra de matrimonio, y dedicarse al oficio de puta para sobrevivir en la ciudad; EDer Chona, se maquilla y se apropia de los gestos más desapacibles para su papel de Sicario, y yo, me ajusto los lentes, el maletín, y la camisa de sol, que caracterizan al periodista,el papel blanco de esta historia. Y mis almitas, dónde están mis almitas, apura el aguardiente Manuelito. Y entran los pequeñines, las almitas de Manuelito, para aperturar Árbol Carnal, y contar de los tantos muertos y las fosas que son pan diario en Colombia.










annabel-lee dijo
COMO ME GUSTA LEERTE mi querido ARGIVO¡¡, esa forma tan tuya tan detallada de contarnos esas cosas en compañía del gran Manuelito que me parece todo un personaje, trato de imaginarle siempre copa de aguardiente en mano y casi percibo ese aroma que tan bien detallas cuando está próximo . La temática de la obra muy interesante, espero que sea un exito y una enorme satisfacción para tí.
Un beso y enhorabuena por esos logros
Anni
5 Junio 2009 | 01:53 PM