UN TANGO Y UN AGUARDIENTE EN LA TUMBA DEL POETA MARIO RIVERO
Creo que de las cosas que me enseñó Mario Rivero, fue que la poesía no está para dar cátedra de moral. Como Manuel Mejía Vallejo ("Aire de Tango"), era un espíritu libre que se crio en los ambientes enrarecidos de los bares del barrio Guayaquil de Medellín, poeta de amanecidas, al lado de mujeres contando historias tristes de hombres que las sedujeron y las dejaron esperando un altar y un vestido blanco.
En Medellín murió Gardel, y herenció la tradición de un tango que acongoja, que es puñal, que es dolor, que es traición, cuando no huele a muerte en las piernas de una mujer. El maestro Mario Rivero, que cogió el camino de las soledades infinitas(quizás se cansó como lo expresan bien los paísas, de esta puta vida), cómo supo interpretar ese mundo que vuela entre canciones nostálgicas, cigarrillos, aguardiente. Tenía 74 años, y el corazón se le cansó de latir. No era extraño que la vida fuera para él, ya una mamera, en un país, donde a la poesía se le da una patada en el trasero por parte del estado,(el presidente considera la poesía y a los intelectuales peligrosos) donde a uno le dicen loco, degenerado, sin oficio, hijo de puta porque hace versos, y ha vivido la vida como Rivero, por el lado de la bohemia, en largas noches de versos y canciones, y ha percutido el atabal de la piel desnuda de mujeres en medio de la noche calurosa, con la complicidad de la luna.
SE fue el maestrico Rivero, que nunca agenció de nadaísta, como algunos quisieron hacerle creer al país, porque no le gustaban los amarres, las coyundas con escuelas de nadie ni de nada. Él era simplemente él. El bohemio que fue, que encantaba con su poesía a las mujeres, porque sus versos escurrían agua de vida. Eran su vida y las de los que lo rodearon pergeñando como Sabina y Serrat, poemas en improntus en noches de tertulia, trago y humo de marihuana.
Si ha habido un poeta en Colombia, que haya vivido a su gusto y su propia paciencia, Mario Rivero. Me recuerda a Barba-Jacob. Era un bacán Rivero, ese mismo que habla desde sí, en uno de sus poemas, reveladores de su mundo, de sus cosas, de sus sentires, y a través de la dulzura de una mujer:
Aquí estuvo
sacudida por el manoseo de las habladurías y los despertadores
Aquí estuvo demasiado triste en el final
Las palmas bajo la nuca y el pelo desparramado agreste
/como barba de coco
mirándolo todo con simpleza y admiración
"cómo se ve que tú eres escritor" me dice
a mediavoz en la tiniebla de un cuarto con ginebra estéreo
y flores de plástico de todos los colores
Allí figuraban y no podían faltar claro está
Sosa Beny Moré Gardel
los clásicos del tango y del bolero
y los otros
los Mozart y los Beethoven de siempre
en fin todo eso que uno no ha aprendido a sentir
pero que sí parece
lo único verdaderamente pulcro
adecuado
para evadir la brutalidad de los sucesos
Yo estaba lejano triste tratando de animar
falazmente
la cansada sangre en las venas
y ella ancha casi tapando la cama
funcionando soberbiamente
con lo que se podría llamar su belleza
o sea "su verdad"
una cosa hecha de calor-poder-y-fuerza
un desbordamiento
como una yegua blanca con sus patas traseras
bien abiertas
que se vuelven plateadas y empiezan a brillar
en un cabrilleo de luces
inestable
una rendija de luz en la persiana
que sube por sus piernas e impone a su cuerpo
una lividez de avena
y todo todo perdiendo la certeza y la eternidad
como si la luz estuviera de veras inventando
una forma nueva
ya en la noche se había acabado
ella puso su mano en mi cara y dijo "soy una mujer
/cansada"
tan grata su mirada que me sentí ablandado
sin luchas
quise adelantarme empujar la persiana
admitir la franqueza del día
la circuntristeza
romper el espejismo el sortilegio engañoso
"por qué hablas así gatita esas son las cosas que dicen
las intelectuales neuróticas"
"lo sé pero créeme que hablo completamente en serio"
y luego como la cosa más natural del mundo
"sé que el error está en mí misma"
llama "error" a su vida
y me contó de su marido músico
mafioso
chupando la trompeta como si fuera marihuana
hasta la madrugada
"no, no es un programa estar sola todas las noches no creas"
y continuó hablando y vistiéndose un sostén modelo
/televisión y un liguero negro
y diciendo que "qué barbaridad" y que "qué tontería"
como respuesta a una pregunta conocida
a una inquisición cifrada
"sí creo que así es lo mejor"
agrega
"no hay complicaciones ni números de teléfonos, ni cartas
de amor ni nada"
"me gusta la vida libre el cambio"
le digo
"le tengo un horror sagrado a las posesiones
y ahora ya sabes mi nombre y donde vivo para que se empiecen
a amarrar los nudos
para que todo se empiece a terminar"
Y le invento una historia mediocre
profundamente provinciana
o de la literatura considerada como la coartada perfecta
ella no lloró ni se rió
miró melancólicamente
frente a sí como si hubiera un vacío
evidentemente no conocía ni a yago ni a otelo ni a "chéspier"
y ni siquiera a maupassant
y esta ignorancia la conducía hacia la niñez
dulcemente
"El mundo es así" concluyo
como si ya me estuviese yendo lejos
de un modo gentil y frío
y termino con un instantáneo "la gente"...
es la vaga indecisa palabra
en la que le he decretado
de pronto su fin
Afuera en la tiembla-luz
las casas cerradas envueltas en un vapor esmerilado
un postigo
que se abre como un párpado y que luego se cierra
intenta tocar de nuevo
su ombligo oloroso sus teticas apretadas forradas
bajo un dique
de botones y flecos
tratando de inventar el gesto la actitud la palabra
que diluya en un aire amable casual
la tristeza largalargalarga de pozo ciego
el encantamiento muerto
Pero hay que irse no podemos esperar demasiado
se cubrió con los vidrios oscuros
alta lejana va yéndose
con su olor ruda-y-sal bajo las axilas del suéter
con su carne viva templada bajo la piel
con el amor...
"Llámame cuando quieras" me dijo a modo de despedida
sobre los árboles con hojas de pelusa plateada
comenzaba un cielo azul-bandera...
Maestro Rivero:
bailaré sobre tu tumba
con hembra de recias piernasl
La cumparsita,
y hasta el fondo
un trago de aguardiente,
que me queme el alma
mientras llora
el bandoneón.










annabel-lee dijo
ARGIVO bonita crónica de despedida para un poeta, yo pienso que los poetas, la mayoría de ellos no pretenden nunca nada, sólo vivir e ir derramando emociones en las letras, esta bastante generalizado la poca importancia que se les da a los poetas y cuanto necesitamos de ellos algunas personas, él eligió el camino de la soledades, de los amaneceres, quizás de esa manera creó poemas mas bellos.
Yo tambien siento la pérdida del poeta aunque no conozco mucho de su obra de la forma tan apasionada que lo despides tú, merecerá la pena indagar en ella.
Un abrazo
Anni
14 Abril 2009 | 08:05 AM