CONVERSANDO CON MANUELITO, MI FILÓSOFO DE CABECERA, DEL CINE A LOS SESENTA AÑOS DE LA PUBLICACIÓN DE LA NOVELA PROFÉTICA DE LOS TOTALITARISMOS, "1984" DE GEORGE ORWELL


Habíamos quedado de reunirnos con Manuelito, mi filósofo de cabecera, en el entrañable CaféKussyhuayra, para hablar de un nuevo proyecto cultural. El cine nos ha fascinado desde niños, y naturalmente, fueron las imágenes, las que despertaron, inicialmente, el imaginario, y lo predispusieron para el oficio literario. Tanto se le debe al cine, las películas mejicanas de rancheras primero, las americanas de guerra después, luego la entrada del cine europeo, en especial el cine cultural francés con Chabrol, Godard, y los filmes de Antonioni y Bergman, desde otros costados de la filmografía inteligente del Antiguo Continente, observados en el teatro San Carlos de palco y platea de esta Piedecuesta sin identidad, puesto hoy al servicio del pedestre oficio del agiotismo, que sin el cine, no le ladraríamos a la luna cuando un poema de adentro se nos escapa por el amor que nos cogita, o hemos puesto en la colonia de nuestros sueños el beso y la piel de una mujer, y la ficción -como un conejo que salta de la chistera- no nos pondría a contar una historia que puede caminar por el filo del cuento o la orilla erizada de la novela.
El cine, definitivamente, nos empujó a la escritura literaria porque nos despertó el ensalmo y la magia.Y, por es relación casi inmanente entre cine y literatura, más definitiva en el teatro, que decidimos sentarnos un noche a planear un ciclo iniciático con Bergman. En medio del calor de la polémica nos decidimos por fin, por la figura icónica de Bergman. Había propuesto a Herzog (Aguirre, la ira de Dios, FIzcarraldo), Chabrol, Robert Altman,y Bertolucci ,y Manuelito,terció con Orson Welles, Scorcesse, Milos Forman, y Bergman coincidencialmente.
Echando una bocanada de humo, que expele con una delectación de sibarita (a pesar de la prohibición de fumar en recintos cerrados, pero en Kussy , se violan también las normas, más si se trata de un filósofo que para todo tiene respuesta, menos cuando lo increpa su compañera wayú, y el fluído pensador, tartamudea como el amilanado Demóstenes, antes de que se tragara piedras, para mejorar la dicción), me cuestiona los cinematografista propuestos, Sabes, parcerito, Herzog es muy sanguinario y epopéyico, para comenzar con él. No lo entenderían, y nos quedarían sin público, Chabrol, es trágico, sus conflictos llevan a la infedelidad, y para eso están las telenovelas, entonces ganaría la ausencia. Altman, tiene un dicurso embrollado, que el público tendría que entrar a decodificarlo, y nos abandonaría aún sin haber llegado al nudo de la historia, y Bertolucci, no sé, no es muy unitario en su filmografía, toca diferentes tópicos. Bueno, ya te dije mis objeciones, que reparos tienes de mis cineastas?. Carraspeé, me sorbí un vaso de agua, y lo miré fijamente, Manuelito, tu Orson Welles, está muy trillado: todos los cineclubistas inician los ciclos con su s películas: Ciudadano Kane, de apertura, Scorcese, es tan epopéyico como Herzog, Y Milos Forman, no ha creado una identidad en su filmografía, luego no queda de otra, Bergman. Y él, pero Bermang, por qué?, revira detrás de la volutas de su cigarrillo, un Manuelito tronante. Porque yo lo propuse, y no le hiciste glosa alguna, y tú lo propusiste, también, y no tengo reparos contra Bergman. Manuelito se quedó mudo, y me pareció que sus ojos se desorbitaban tras sus lentes de culo de botella, porque era la primera vez que alguien lo cogía sin razones. Se paró y fue el baño, los diuréticos, parce, los diuréticos, me los mandaron a montones, estoy reteniendo líquidos. Bueno nos quedamos con Igmar Bermang, el de Fresas Salvajes, en el fondo quería comenzar el ciclo con él.
Al volver, le dije burlón. Te tomas una cerveza?. Me dijo, quieres que me mee en los pantalones, y se rió estruendosamente, que Clarita, la dueña del café, que cabeceaba tras la barra, se despertó de sus sueños troceados, pensando que la llamábamos para pedirle la cuenta.Le scuché luego,estoy releyendo a Orwell. Hoy me gusta más, este viejo zorro inglés", le pregunté por el libro que releía de Orwell. Me dijo que Rebelión en la granja. Le comento,Su mejor novela es "1984",Manuelito. De por cierto hace sesenta años fue publicada. Apurando, ahora un tinto (café negro), sin dulce, cerrero como a él le gusta, en el mayor de los amargos, sí, no lo pongo en duda: es su mejor novela, se ha proyectado, y lo que estamos viendo hoy lo corrobora, como la novela arúspice de los totalitarismos, amparados en la tecnología. Me acordé entonces de las cámaras de transmisión de imágenes en espacios abiertos, para controlar el tránsito, la acción del crimen, y otros movimientos más sutiles. En los dispositivos de comunicación, camuflados en la intimidad de los cuartos de personajes relevantes de la oposición, de la política, para controlar sus movimientos, o auscultar sus pecados, y darlos a la picota pública y ponerlos en cuestión. Me acordé del watergate. El control, Manuelito. Orwell predijo el mundo de hoy, sometido al espionaje de los satélites geoestacionarios, para controlar la política, e implementar el unanimismo. Sorbió el cuncho de la taza café, se quitó las gafas, las limpió con el mantel de la mesa, se rascó la cabeza, y me miró con su ojos miopes, como buscándome entre la niebla, parce, de Fujimori a Uribe nuestro presidente, se erige la figura de El gran hermano, ícono de la novela de Orwell. En Latinoamerica, son ellos la expresión del totalitarismo, que quería denunciar Orwell, en la figura más cercana a la realidad de su su novela, cuando la escribió en l949, y que se convertiría en el paradigma: Hitler. Y, se levantó, de nuevo al baño. Los diuréticos...los iduréticos, se fue quejando camiño al baño. Cuando salió, tienes celular? llámame un taxi. se subió rápido al carro, y sacando por la ventanilla, los anteojos de culo de botella, sus ojos me buscaron burlones, sabes,?, esta noche voy a tener problemas con la wayú. Voy pasar más tiempo en el baño, que durmiendo con ella.








Rosa de lo vientos dijo
ESe Manuelito es un caso. Carlos, de veras tiene a una wayú?. Si es así, esas guajiras son requetecelosas. Yo viví en Manaure, y supe de ellas y sus taitas palabreros. Bueno recordar a 1984, y comparto contigo que es lo mejor de Orwell. Ahí está el imaginario del déspota tecnológico, que hoy lo quiere controlar todo. Bergman, me gusta, con su Fresas Salvajes. Ya empezaron el ciclo? EStaré por ahí en Kussy. UN abrazo
16 Marzo 2009 | 06:46 AM