El diente de oro
La mujer sólo vio el diente de oro espejeado por la luz mortecina del callejón de las putas del puerto, al hundir el cuchillo con rabia en el corazón del hombre, que veinte años atrás, cuando ella, regresaba de coger café en las laderas de la finca, refulgía el mismo diente al sol del mediodía, mientras le prendía fuego al rancho con su familia adentro.












M Sánchez dijo
Hola argivo. Mis saludos.
Me parecen ambos actos barbaros, ambos equivocados, pero un reflejo de la vida misma, como dice Jorge Drexler en su canción: "Cada uno da lo que recibe, y luego recibe lo que dá".
Te reitero mis saludos.
Marjorie.
15 Febrero 2009 | 09:27 AM