Entre jarcias y hoquedades

Desciendo,
por el llano de tu vientre,
bosque de pelusitas doradas.
Afano mi lengua
en tu ombligo,
y tu voz gime
en cantos de alondra
el placer presentido.
Bajo
lento,
lamiendo
tu ingle
poro a poro,
y tu pubis se estremece,
tiembla al roce
de mis labios humedecidos,
y en cada hebra
de tu bosque de arcifinio,
vibran ,
templadas del deseo
raices interiores.
Urge mi lengua sus designios,
pájaro que bebe
dentro ebrias humedades,
y fuera,
muerde el bulbo carnal
de tu caverna,
ahora en mi boca,
yesca y pedernal
encendidos.
Te estremeces en tus hoquedades
donde algas y mar,
se avivan en el fuego;
bajas a mi vientre,
y levantas con tus besos vaporados
las jarcias,
las cangrenas
y las gavias
de mi velero enloquecido.
Ahora,
a pesar de la tormenta,
soy ya dueño
de tus mares interiores.












abigayl dijo
pues , si de erotismo se trata , lo has conseguido poeta
3 Febrero 2009 | 06:13 PM