XVIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE MEDELLÍN
Colombia se ha vuelto centro de certámenes internacionales relevantes en materia de cultura. El Hay Festival de Cartagena, de espíritu literario, y coloquios sobre otras manifestaciones del arte y el pensamiento, el Festival mundial de poesía que convoca la capital del país, el Festival de Cine de Cartagena, el Festival Internacional de Teatro de Manizales, el Iberoamericano de teatro que concita Fanny Mickey cada dos años en Bogotá, y el Festival Internacional de Poesía de Medellín, que realiza la revista PRometeo, anualmente.
Este año - habíamos hecho la promesa con Manuelito, mi filósofo de cabecera- vamos a ir al festival de medallo (Medellín), a toda costa. El problema era que el festival iba del 5 al l2 de julio-y siempre la plata- no alcanzaba para satisfacer las necesidades de alimentación y pernoctada, más allá de una semana, por una parte; y por la otra, no había forma de conseguir una licencia en el trabajo por lapso tan largo, por lo que, vámonos para el remate del festival, así sólo tendremos que pedir dos días de permiso, y estaremos hasta el sábado,opinó Manuelito dándole chupadas a su impajaritable cigarrillo Pielroja sin llegar a sospechar que se prolongaría la estancia hasta el lunes, y que tendríamos que valernos de la malicia indígena que nos caracteriza a los colombianos, para justificar la ausencia al trabajo. ese lunes de zapatero.
Medellín ha crecido enormemente. Ya no es la "bella villa" de los tiempos en que Guayaquil y Manrique, despedían el tufo del malevaje, con bares de tango, putas, chulos y cabrones. Esos espacios que el maestro Manuel Mejía, retrata en su novela Aire de Tango. Por ahí estuvimos, untándonos de la niebla memorial de las viejas casas, donde los coitos y las cópulas -decía Manuelito - en los cuarenta y cincuenta, con desvergonzadas hetairas, reventaban la virginidad de los señoritos, o los sometían al estrago de venéreas de antología. Medellín, motejada de mil maneras ("la ciudad de la eterna primavera", "capital de las flores", "ciudad de las esculturas), es hoy, por su enorme crecimiento, la segunda ciudad de Colombia. Por su calles hormiguean, alrededor de dos millones de habitantes que montan en metro, y en teleférico para acceder a los barrios nororientales.
A pesar del cansancio del viaje, pues el jueves llegamos en plena mañana, con un sol abierto, tuvimos fuerzas para la lectura, en eso de las cuatro de la tarde a la FUndación Universitaria Bellas Artes, con poetas de Colombia (Cesar Arciniegas) Eduardo Pitta (Portugal), y Henric Nilson de Suecia. Asistencia impresionante, silencio impecable. Hasta las moscas respetaban ese ambiente de escucha.
Relevante la poesía en espacios abiertos como El Cerro Nutibara, Plazuela de San Igancio, donde leyó, Luz Mary Giraldo, una promesa de la poética colombiana; notoria la poesía de Eduardo Espina del Uruguay. Relevante la participación de poetas cubanos, africanos, de los países que se separaron de la Unión Soviética, vates del Brasil, Paraguay, India, países nórdicos. Una lista interminable, el mundo entero colgado del verso en Medellín, le escuché a Manuelito, definir acertadamente este XVIII Festival Internacional de Poesía de Medellín.
La clausura en el Cerro Nutibara, teatro al aire libre, a las cuatro de la tarde del sábado, con poemas de los 75 poetas convocados . Emocionante despedida de un evento concitado para disparar poemas en lugar de balas, pues como lo dijo el poeta Fernando Rendón , director del festival,"la poesía se opone con energía y lucidez a la voluntad de aplazamiento, de aplastamiento, de ocultamiento y confusión, contradice y cuestiona a la verdad a medias, que calla y dice lo que le conviene a unos".El domingo, con ya escasos denarios en el bolsillo, pensábamos en el retorno, pero a Manuelito se le metió la ventolera de ir a conocer la finca de Otraparte, del filósofo y escrtitor, Fernando González, ese que llamaban el brujo de otraparte, el que le dio espíritu al Nadaísmo de Gonzalo Arango, aquel de las memorias de Viaje a Pie, el mismo de Los Negroides, qué carajos, si se nos acaba la plata para volvernos, yo me echo la responsabilidad de conseguir como volvernos, así me toque recordar mis tiempos de fakir cuando dormía en una cama de puntillas, caminaba sobre brasas encendidas, y deslumbraba a las novias tragándome espadas. Al final sus dotes de viejo leedor de cartas (le leyó el tarot a unas envigadeñas), nos puso en el bus rumbo a nuestros destino santandereano. Y, pienso qué les diría, Manuelito a las envigadeñas, al interpretarles las cartas, que fueron tan generosas con la paga, y hoy estamos de vuelta al trabajo, con los versos de Saúl Yurkievich de Argentina, ronroneándonos en la cabeza, con un acento de desolación y sombras:
...cilindros de ceniza ruedan
se deshacen
crepita un papel al apelotonarlo
un taladro ronronea lejos, lejos
repican por el pasillo pasos
en el tiempo distanciándose,
un tiempo sin espacios
esa es la muerte
o la eternidad,
así es.









Rosana dijo
un argentino en Medellín , poetas y poemas no conocen de fronteras
Me imagino como habrás disfrutado este evento.
Poetas , poetas , poesia , poesia !
16 Julio 2008 | 10:10 AM