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LA JOROBA DEL CAMELLO

COMENTANDO LA CULTURA Y EL ARTE CON ESPÍRITU CRÍTICO

30 Junio 2008

"Una Colombia que nos queda", investigación de Linsu Fonseca

Se llama Linsu Fonseca y estuvo este año, en el café arte Kussy-Huayra de Piedecuesta, con motivo del Día de la mujer, para presentar su libro Una Colombia que nos queda. Estaba en mora de comentar sobre este texto que, también se ofrece en multimedia, logrado contra todas las dificultades que implica asomarse a los problemas del desplazamiento encarado por la mujer en Colombia, con sus luchas y el ejercicio del liderazgo para hacer que la justicia y la paz dejen de ser sueños y tomen entidad, haciéndose visible en el respeto de sus derechos, esencialmente, en el de igualdad de género.
Linsu Fonseca -prácticamente- se metió en el barro para cuajar esta investigación (financiada por La Agencia Española de Cooperación Internacional), sobre doce mujeres colombianas, de diferentes comunidades que, en el año de 2005 estuvieron nominadas por Colombia al Premio Nobel de Paz. Sus historias develan que son mujeres que han comprendido que sólo organizándose, y luchando por la satisfacción de las necesidades de sus comunidades, podían no sólo alcanzar el respeto a sus derechos esenciales, sino demostrar que tenían capacidades para liderar proyectos, y habilidades dirigenciales. Naturalmente, si hoy se destacan en sus comunidades, no ha sido fruto de lo gratuito. Hay caminos de dolor que han tenido que andar y desandar, para lograr lo que hoy son, y han conseguido para el alrededor social en el que se mueven.
Basta echar una ojeada a la vida de María Zabala Herrera, que como lo expresa Linsu Fonseca, fue con sus compañeras de "las primeras mujeres desplazadas que en Colombia lograron acceder a una reubicación de tierras", y que testimonian genocidios que a finales del ochenta y principios del noventa tuvieron ocurrencia en Córdoba, Antioquia y Chocó. María Zabala y sus compañeras de dolor por los familiares caídos en el grueso de las masacres, han erigido en Córdoba, Valle Encantado, para recuperarse de las heridas abiertas en el alma, y ayudar a "construir Una Colombia que nos queda".
De estas doce mujeres, Patricia Buriticá Céspedes, se ha movido en medio del sindicalismo, logrando la Secretaría de la Mujer y del Departamento de la Mujer en la Central Unitaria de Trabajadores (CUT); pero su papel más relevante, lograr una posición en la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, como representante de la sociedad civil, para reclamar por los derechos de las víctimas y las mujeres que han sobrevivido a la confrontación armada. Es necesario que vuelvan al mundo social, pero por el desarraigo, es necesario ayudarles a construir uno nuevo que recupere las ansias de vivir.
Aún estas mujeres tienen la esperanza de ese "verde que te quiero verde" del poema, de un pais nuevo, con la Colombia que nos queda. De ahí su afán de aportar, como María Tila Uribe Jiménez y su hija, desde la alfabetización popular, en la edificación de ese país sin violencia, enfilado en el camino de un progreso con justicia social, que todos los colombianos anhelamos, y que es el mismo que ansían levantar, María Beatriz Aniceto Pardo, desde su liderazgo en la comunidad indígena de Tierradentro, Luz Perly Córdoba como abogada defensora de derechos humanos de comunidades campesinas, Rafaela Vos Obeso, apropiada de su investidura de Socióloga y Magíster en Ciencias Políticas, Hilda Liria Dominicó Bailarín, indígena embera-katio desplazada de Mutatá "tras el asesinato de su padre y su hermano mayor", en su rol de educadora y liderando trabajo social y comunitario en Medellín, Yolanda Becerra Vega, desde la Organización Femenina Popular de Barrancabermeja, en la educación y movilización de la mujer marginal para darle herramientas en la defensa de sus derechos, y formarla en la construcción de "proyectos de vida digna para sus familias", Nubia Castañeda Bustamante, coordinando La Ruta Pacífica de las mujeres, en el Chocó, movimiento en defensa de sus derechos humanos,Virgelina Chará, desde su liderazgo social en Bogotá con Asociación Mujer y Trabajo, a pesar de los reiterados desplazamiento forzados, atentados y torturas, Ana Teresa Bernal Montañez, premio Nacional de Paz, con su Asociación Caminos de Esperanza Madres de la Candelaria de secuestrados o desaparecidos, y Batriz Rodríguez Rengifo, desde su organización Asociación de Mujeres productoras de Cárnicos de Florencia, para extrabajadoras sexuales.
La investigación de Linsu Fonseca, Una Colombia que nos queda, es un texto esperanzador, con las historias de vida de estas doce mujeres, que a través de su trabajo social, político, y educativo, han empezado a poner las piezas del rompecabezas, para juntarlas luego, y armar el país que necesitamos: de paz y desarrollo humano, incluyente, apuntalado en una democracia fortalecida por la participación ciudadana.

servido por argivo 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

laurencia19

laurencia19 dijo

Hola, interesante artículo, sin duda un texto esperanzador, hay luces que sobreviven en medio de una oscuridad crónica y avasalladora.
Un beso.

1 Julio 2008 | 02:20 AM

Bérnicus

Bérnicus dijo

Como bien dice Laurencia, es esperanzador que no todos sucumban al miedo ni a la corrupción ni a la desesperanza, que esas mujeres mantengan la lucha y la resistencia contra esa una realidad tan cruel e injusta. Ojalá cunda el ejemplo.

1 Julio 2008 | 03:38 AM

arwen7

arwen7 dijo

Intenso y profundo este articulo,doce mujere s valientes reflejo d e tantas otras anonimas, que su lucha y esfuerzo transcienda más alla del horror de la injusticia, un ejemplo sin duda para todas.
Saludos.

1 Julio 2008 | 07:36 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola Argivo: Sin identificarme con ningún color político ni referirme a ninguna ideología en especial, creo que es mucho el sufrimiento por el que nuestro bello país ha atravesado. Todos deberíamos de ser conscientes de la existencia de esa "otra" Colombia de la que hablaba recientemente uno de los políticos ex-secuestrados, pero no para hacer demagogia, ni servir a los intereses de un grupo, sino para entender que el atropello y la corrupción fueron rampantes y se volvieron costumbre y las lágrimas y el dolor no fueron gratis. Y que ahora todos tenemos la obligación de esforzarnos, de trabajar juntos para levantar el país del nivel de misería en que ha estado sumido por tantos años. No es una labor de 12 valientes mujeres, debería ser la labor de todos los colombianos. Un abrazo.

2 Julio 2008 | 03:23 AM

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Un apasionado de los libros y la escritura literaria desde el ensayo, el comentario, la crítica, la novela, el cuento y la dramaturgia. Dirijo Gestus-teatro, revista La Medusa, y la tertulia poética, Tras las huellas del poema. He publicado: Ha llegado la hora (cuentos, premio UIS)); La Candelaria: identidad cultural, dramaturgia nacional (Entrevista y ensayo a cuatro manos con Álvaro Ramírez Ortiz); La sombra de la máscara (cuentos). La saga del último de los duros (novela); Antología: Primer concurso metropolitano de poesía: ganadores y finalistas. Bucaramanga: Instituto municipal de Cultura, y Páginas de Arena (poesía, junto con Mariela Basto, Juan Remolina, y Óscar Delgado)

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