Pájaros en fuga
La mujer siempre había tenido curiosidad por la casa que los Grass, habían construido al terminar la calle que desembocaba en el cementerio. La habían levantado con ladrillo crudo, de altas paredes. Una torreta pintada de blanco, en el ángulo que conformaba la esquina, se levantaba imponente, con una especie de ventanita a la mitad, de abras hacia afuera, pero siempre permanecía cerrada, a pesar que la casa estaba habitada, al parecer por unos descendientes de los Grass, que venían a pasar al trópico, desde la lejana Alemania, que la ocupaban por unas largas vacaciones.
Aquella tarde la mujer no pudo más, cuando observó que los huéspedes de la casa, regresaban a Alemania, y sólo quedaba el viejo jardinero que la cuidaba en las ausencias. Trajo un taburete de vaqueta, y se trepó en él, para quedar a la altura de la ventanita, jaló con fuerzas las abras, y en milésimas de segundo, una bandada de pájaros tominejos, le sacaron los ojos, tachonando de sangre en el vuelo de huída, el cielo límpido de la soleada tarde.







Alfred dijo
¿ de donde salieron esos pájaros ?
¿ de donde proviene esa insania de quitarle los ojos ?
¿ de donde viene la maldad ?
¿ quien es el se atreve a tachonar de sangre el cielo límpido de la soleada tarde?
5 Junio 2008 | 06:21 AM