La angustia de las almas en pena
Ha tratado de hablar con las otras sombras, pero nada saben, porque la desmemoria es más fuerte en ellas. Al menos, ella tiene algo, así sea poco, de recuerdo: una canción de amor antigua, y un hombre sin rostro.
Una noche de tanto insistir a las otras sombras, si alguna podía explicarle para qué se juntaban cada noche en ese claro que dejaban los pajonales, una de las sombras le dijo que no se afanara, poco a poco irán llegando los recuerdos, y cuando tengas la memoria completa, sabrás para que te juntas con las otras sombras a velar la noche, en este espacio donde los pajonales no espigan. Lo supo más tarde, cuando los recuerdos se fueron atropellando en su memoria, iluminándola con el vigor de cientos de candiles encendidos: estaba muerta como las otras sombras. Habían sido llevadas allí,en vida,cuando eran cuerpos, por los hombres que sembraban el miedo en la región, para que dejaran las tierras que habían heredado de sus mayores, y ahora eran extensos cultivos de palma.
A su marido, que esa noche le cantaba bambucos dulces y tiernos, para afirmarle el amor, pues aún estaban en luna de miel, quiso oponerse al secuestro, y le pegaron un tiro en la frente. A ella la llevaron con otras gentes del lugar,y les hicieron cavar un hoyo profundo, para luego darles en la nuca el tiro de gracia. Ahora sabe que cada noche sale al claro con las otras sombras esperando llamar la atención de algún viajero nocturno que arrime a sus sepulturas, y desentierre sus cadáveres para no seguir viviendo la angustia de las almas en pena




Paola González dijo
guauu... no se pero a veces las palabras se quedan cortas por decirlo menos...
y es que de alguna forma me encuetro dentro de esa mujer que describes...
y no se si será solo por ahora.... quien sabe...
15 Mayo 2008 | 03:29 AM