LA CERRADURA ANTIGUA
Siempre le había causado curiosidad la puerta de madera envejecida, desentonando como un mosco en un vaso de leche, con la hilera de puertas metálicas, que se apostaban a izquierda y derecha, en el angosto pasillo del último piso del único edificio minimalista de la ciudad.
Cada vez que ingresaba al último piso, para llevar correspondencia a una oficinita que quedaba al final del pasillo, contigua a la escalera que conducía a la azotea, le entraban unas ganas de mirar por el hueco de la cerradura antigua de la puerta de madera, de esas que se abren con una llave grande, que llaman de San Pedro.
Esa tarde le ganó curiosidad, y al regreso de dejar la correspondencia en la oficinita del final pasillo, se acercó con sigilo a la puerta de madera, y puso el ojo en la cerradura para ver por un instante el cañón del revólver percutido que le volaría la tapa de los sesos.




Rosana dijo
una pausa en la tarea para hacer un post
muy gotico , muy tu estilo de los ultimos tiempos
son muchas las cosas que nos causan curiosidad , esperemos que nuestro desenlace no sea como el de tu relato , hay tantas maneras de matar
6 Abril 2008 | 01:27 AM