TRAS EL CINE: Antes de partir, mercado de lágrimas
Nadie pone en duda que Jack Nicholson es un actor de carácter. Aún guardo la imagen de ese loco genial de Atrapado sin salida, por allá en la década del setenta, y ese ser trastornado, en la película -tremendamente gótica, dirigida por Stanley Kubric- Resplandor, atacando con el hacha la puerta del cuarto de ese tenebroso hotel, donde se resguarda su mujer y su hijo, resulta incomparable, lo mismo que la persecución por el laberinto de pinos, al final, de antología.. Pero, en Antes de partir ( The bucket List ),su último filme, ni Nicholson es el actor recio, ni menos su partenaire, Morgan Freeman, es ese talentoso actor de películas, como aquella en que hace el rol de un boxeador retirado que se dedica a entrenar a los que sueñan ser algún día campeones, en este oficio brutal del pugilato.
La impresión que queda, una vez se ha retirado uno de la sala, es que ha perdido el tiempo con esta película, a pesar de la anécdota de dos tipos desahuciados por el cáncer, el uno, gran hombre de empresas (Nicholson), y el otro, humilde mecánico de autos y hasta erudito (Freeman), que coinciden en el mismo hospital donde se hacen camaradas, tema que daba para un abordaje, menos melodramático, como lo enfocó Rob Reiner, su director.
La película en algunos apartes, padece de una narración lenta, que por no ser de la intención narrativa del director, lleva al bostezo y al forcejeo con la silla para tratar de acomodarse, mientras la cinta toma un nuevo ritmo. Una película tan intimista, podría haberse aprovechado con diálogos más sorpredentes, y planos capaces de rodear el intimismo que se suscita entre estos dos personajes, tan opuestos social y físicamente; pero si fallan los parlamentos, la cámara -que debe ser inherente a la naturaleza de ellos- también flaquea.
Antes de partir, definitivamente, una película en ese tenor del ya tradicional cine norteamericano, que le apuesta, mayormente, a estimular las bolsas lacrimales de los espectadores. En ello son maestros, y más cuando hay territorio abonado para el mercado de lágrimas, como son los espectadores de más abajo del Río Bravo, que aprendieron como alumnos ejemplares, a llorar a mares con las telenovelas.




Aida Pozuelo Calzon dijo
me alegro de que con "Todo por la yuca" os fuera bien, la verdad, yo tengo grabado cortometrajes que tampoco recibieron tomatazos en su exhibición y es gratificante recibir aplausos tras el trabajo que hay detrás de una pieza audiovisual.
jack Nicholson era un hito para mi, de pequeña me encantaba ver El Resplandor una y otra vez...gran película por cierto y mejor interpretación y también me gustaba ver al Jack Nicholson de Mejor Imposible, ese personaje con sus manías, al borde de la locura que termina humanizandose digamos...disfrutaba viendo a Nicholson pero sus ultimas peliculas no me acabaron de convencer...interpretaciones vanales, insulsas...creo que ha llegado al final de su carrera.
Antes de partir no la vi pero tras tu comentario tampoco me quedan muchas ganas de verla digamos.
un saludo
Aida
22 Marzo 2008 | 05:32 PM