Del Festival Iberoaméricano de Teatro al Alternativo que se realizan en Bogotá.
Hacía la roña por ahí en el Chorro de Quevedo, en el sector histórico de Bogotá, en días pasados, que me pegué una voladita del trabajo -pretextando el trámite de un papel urgente en la capital ante mi jefe- para ver algo del XI Festival Iberoamericano de Teatro, que cada dos años realiza Fanny Mickey, una mujer de mucho nervio, que impulsó en Colombia el fenómeno Nuevo Teatro, cuando ayudó al maestro Enrique Buenaventura, que en paz descanse, a sacar adelante el Teatro Experimental de Cali (TEC), y luego, naturalmente ya satisafecha de su tarea por coadyuvar a apuntalar la idea de un teatro colombiano, dio el salto hacia el teatro comercial, fundando el café teatro La gata Caliente, y más adelante, El Teatro Nacional. Pero su obra de mayor envergadura en este campo de las tablas, ha sido el Festival Iberoamericano de teatro, que convoca al teatro del mundo - intentando traer lo mejor-y tiene ocurrencia cada dos años.
Ahí en esa plaza histórica, que fuera testigo de la fundación de Bogotá en l538, por Gonzalo Jiménez de Quesada, después de haber tomado chicha y saborear la colesterólica fritanga, me puse a dar vueltas, a hacer tiempo y coger luego para Corferias, donde se estaba presentando lo mejor del festival, cuando siento que alguien me tira de la chaqueta, por cierto prestada, que llevaba para aguantar el frío del !putas! que por estos días hace en Bogotá. Pensé que era un ladrón (en Bogotá los rateros lo empelotan en plena Avenida Jiménez, y nadie ve). !No. Vaya sorpresa¡. Era mi filósofo de cabecera, Manuelito. Nos abrazamos como si fuera la primera vez que nos volviéramos a ver después de muchos años de ausencia. La pregunta impajaritable, saliendo de ambas bocas, con las mismas palabras, y en coro ¿Qué haces, por aquí?. Nos confesamos y coincidimos en el mismo afán: ver teatro.Vamos a tomarnos un tinto, ahí al simpático Café color café, uno de los sitios más pintorescos de la plaza. El frío traspasaba la chaqueta. Agradecí que se hubiera parecido Manuelito. Adentro, música colombiana del interior, "el que a Bogotá no ha ido /no conoce a Monserrate / no sabe lo que es canela/ ni tamal con chocolate...". Nos tomamos el tinto como si fuera un salvavidas, que a última hora nos hubiera caído, para salvarnos de algo fatal. Manuelito, me habló de sus clases de filosofía, los alumnos ya no quieren pensar, se quejó. De sus tías avarientas y viudas, por no querer compartir su dinero con un marido. Sabes, tengo el proyecto de publicar mi libro, Una filosofía para Latinoamérica: la alteridad, y las brujas de mis tías, no me apoyan, pues el auxilo que me da la universidad, es muy precario, y me las brujas éstas con el cuento, que eso de publicar libros no da plata, es gastar pólvora en gallinazos. Al fin me dijo, qué vas a ver.Pensaba algo en Corferias pero hoy es teatro infantil, por eso me he decidido, por Erling, del teatro la Gaviota del Uruguay, en la sala El Arlequín. Cómo? vas para el festival iberoamericano?.Maestro, estás loco? Tú que has sido y sigues siendo teatrero, que te partiste la jeta por la Corporación colombiana de teatro, y la idea de un teatro nuestro, capaz de hablar de nuestros problemas, en busca de lo que tu mismo llamas identidad, te vas al iberoamericano, cuando se realiza un festival de teatro alternativo, sin intereses comerciales, ni tanto aparato como las compañías que trajo para la versión de este año, la Fanny Mickey? Desde el último rapapolvo que me dio mi papá que en paz descanse, y hace muchos años, no había recibido regaño de tal tamaño, y lo peor, tenía sentimientos de culpa. Y, quienes organizan el alternativo, Manuelito?, le pregunté. Ahí fue Troya. Qué descaro¡.Lo organizan los tuyos Patricia Ariza, el maestro Santiago García, esos en los cuales has abrevado dramaturgia. Se hizo una pausa pesada.
Al rato, salíamos del Cafe sabor de café, y había empezado a briznar. Mientras caminábamos, en busca del teatro La Candelaria, que queda ahí en el centro histórico deBogotá, supe que, Manuelito tenía razón. El teatro colombiano, el que tiene el imaginario puesto en hacer un teatro serio, con historias de la entraña o de latinoamérica, el que no piensa en un teatro meramente burgués, de vodevil, de compañía, de show o de frivolidades, y me acordé, entonces de cuando viajaba con el Tablón, mi primer grupo de estudiantes, ytrabajadores, a los pueblos, y nos paraban la obra las autoridades, porque ella hablaba de historias del pueblo, de sus gentes y sus necesidades.Por eso, cambié la decisión y me fui con Manuelito a ver Las Troyanas, recreada y dirigida, por el maestro Santiago Garcia, que a pesar de las dificultades económicas por las que pasa el teatro colombiano, que no recibe auxilios del estado, se mantiene digno en la idea de un teatro para la recreación y el pensamiento.! Qué verraco¡




Rosana dijo
"el que a Bogotá no ha ido /no conoce a Monserrate / no sabe lo que es canela/ ni tamal con chocolate..."
hermoso reencuentro Argivo, que bueno es encontrarse con los amigos ,dentro del marco de una actividad que a los dos enamora por igual
18 Marzo 2008 | 02:52 AM