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La Coctelera

LA JOROBA DEL CAMELLO

COMENTANDO LA CULTURA Y EL ARTE CON ESPÍRITU CRÍTICO

8 Marzo 2008

LA MUJER DEL BARCITO EN LAS LUCAYAS

Marino rudo. Se había tragado los mares del mundo en periplos donde la aventura y el riesgo eran su destino. Bebió de los tragos más bravos, en puertos sombríos y crapulosos, en el acecho de hombres de barbas espinosas, en las oscuras calles, vecinas al muelle, con la falcada apretada entre los dedos, a la espera de una piel que cortar. Se acostó con las mujeres más dulces, que le dejaban tatuado el corazón de sentimientos gratos,y con las mujeres más bravas que se acaballaban sobre él, para hacerle el amor con violencia, mientras le mordían los labios con rabia fiera, para hacérselos sangrar, dejándole un recuerdo amargo en la memoria.
Los soles más caldeados tostaron su cara, antes alba, mientras cogía y ataba cabos, o se subía al palo mayor, para otear en el horizonte la proximidad de una isla donde calmar la sed de altamar. Las lunas plenas, menguadas y crecientes, y las estrellas tachonando los cielos le enseñaron los caminos más certeros en las noches del mar, que astrolabios, brújulas y sextantes, perdieron su utilidad, y fueron condenados al olvido.
En Hong Kong, puerto abierto al mundo, negros jamaiquinos que reventaban de musculatura su cuerpo, expertos en la lucha cuerpo a cuerpo, estibadores polacos que se envanecían de haber derribado con sus puños un caballo, mordieron el polvo, cuando el marino rudo, se encabronó de su jactancia, y les dió a conocer la bravura de sus puños.
En uno de sus viajes, por el archipiélago de Las Lucayas, una noche entibiada por la brisa, se bajó del barco, para calentarse con el fuerte ron de los lugareños. Sentada en la barra del bar, estaba la mujer de ojos azules y profundos como el mar. Esa que olía a monte silvestre, y se quedó mirándolo como si lo conociera de siempre. La misma que al rato lo llevó a la buhardilla del bar, de ventana abierta al mar y a la noche, y le entregó su cuerpo de salvajes exquisiteces.
A la mañana, al despertar el marino, en medio de la niebla que produce la resaca de los tragos, la mujer no estaba. Él pensó que había sido un sueño, pero ahí estaba en el colchón la huella del cuerpo de la mujer, y un calzoncito de seda, aún con los tibios humores de su sexo. El marino la buscó por todos los escondrijos de la isla mayor, y no la encontró. Luego, rodeó las islas menores del archipiélago, y no quedó vericueto, donde no hubiera metido las narices, pero la búsqueda fue también infructuosa.
El pesar de no encontrar a la mujer de olores silvestres y cuerpo salvaje, condenó al marino a la mayor de las amarguras, y ya no se le ve echado a la mar en busca de la aventura, ni trompeándose en los bares con los guapos, que entre lance y lance, y tragos de rones, le disputan a la muerte el honor de vivir.
Delgado, con el pelo en largas crenchas dándole en la cara, una armónica en la boca que desgrana canciones de despecho, una botella de ron y un cigarrillo, el marino que antes fuera rudo, apenas vive del recuerdo de ella. Aún conserva la esperanza, de que una noche entrará al bar de la Lucaya Mayor, y ella estará esperándolo, con sus profundos ojos marinos, su olor silvestre, y lo llevará a la buhardilla de nuevo. Entonces, él podrá regresarle el calzoncito que le dejó como prenda de que volvería

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5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Rosana

Rosana dijo

"ella estará esperándolo, con sus profundos ojos marinos"

la mujer que hizo de ese hombre rudo , un hombre que espera pácifico unos profundos ojos marinos...

cuento, erotico, sexual ... cuento ? hermoso cuento, erotico, sexual

8 Marzo 2008 | 02:55 AM

Juanita

Juanita dijo

¡Bonito cuento!, Arg... marino rudo e intrépido, pero hombre al fin y al cabo... Cúantos hombres se han perdido por los encantos de una mujer??
Te deseo un felíz fin de semana.

8 Marzo 2008 | 02:48 PM

Rosana

Rosana dijo

“Queda la palabra Yo. Para esa,
por triste, por su atroz soledad,
decreto la peor de las penas:
vivirá conmigo hasta
el final.”
María Mercedes Carranza

ai amigo , que bien usaba las palabras esta compatriota tuya ...

9 Marzo 2008 | 01:45 AM

Daniela

Daniela dijo

¿Y ella volverá , Augusto? ¿ las mujeres que hacen el amor apasionadamente con rabia fiera ...siempre dejarán , recuerdos amargos en la memoria? No necesito respuestas son sólo preguntas lanzadas al mar donde posan los ojos ése marinero...

Bello relato, sensual y profundo. Me quedo con deseos de más...

Beso ala Intemperie

10 Marzo 2008 | 11:36 PM

eltioantonio

eltioantonio dijo

Vaya, muy romántico.

21 Marzo 2008 | 03:37 PM

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Un apasionado de los libros y la escritura literaria desde el ensayo, el comentario, la crítica, la novela, el cuento y la dramaturgia. Dirijo Gestus-teatro, revista La Medusa, y la tertulia poética, Tras las huellas del poema. He publicado: Ha llegado la hora (cuentos, premio UIS)); La Candelaria: identidad cultural, dramaturgia nacional (Entrevista y ensayo a cuatro manos con Álvaro Ramírez Ortiz); La sombra de la máscara (cuentos). La saga del último de los duros (novela); Antología: Primer concurso metropolitano de poesía: ganadores y finalistas. Bucaramanga: Instituto municipal de Cultura, y Páginas de Arena (poesía, junto con Mariela Basto, Juan Remolina, y Óscar Delgado). Mi última publicación:La angustia de las almas en pena (cuento)

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