DESAPARECIDOS
El río fluye en un torrente de sangre lodosa,
se ha roto la vena de la vida.
El guañuz estridula cantos fúnebres,
en los bosques altos del pasto de sabana,
se escuchan los disparos,
en una de las vueltas del río,
de espaldas
los hombres, niños y mujeres,
atadas las manos,
reciben en la nuca
el certero tiro de gracia.
Me aferro a vos,
en esta hora de la muerte,
y me das un beso
para espantar el miedo,
en el revuelo de los gallinazos,
que presagia la venida aguas abajo,
de la carne descompuesta.
En sus cómodas poltronas,
los fachos celebran
con champagna la muerte.
Qué importan sus matanzas,
si en este país de !mierda¡
siempre habrá para sus crímenes,
perdón y olvido,
mientras los deudos
se quedan
llorando lágrimas de espina
por sus desaparecidos.




Rosana dijo
Medellín
No llores ciudad bonita, no tengas pena
que cuando el reloj del tiempo cambie su arena,
tu corazón de aguacate se irá tiñendo de amor,
y todo se hará más claro bajo tu sol.
Yo sé que ronda la parca por tus esquinas,
que hay sombras en tus portales que se deslizan
buscando la eternidad en un segundo de luz,
el polvo de la quimera y la juventud.
Ay! Medellín, Ay! Medellín
luciérnaga de Colombia,
serás la novia azul de un gamín.
Yo vivo en otra ciudad que trafica sueños,
que indulta a los nuevos judas y sus infiernos.
La misma pena dibuja violenta mi realidad,
y hay miles de niños viejops, en soledad.
No llores ciudad bonita, no tengas pena,
no cuelgues en tus ventanas tanta tristeza,
Regálame en primavera tu eterno canto de amor
que un día, será otro día bajo tu sol.
Cierro los ojos y me parece estar caminando sus callecitas floridas, esquivando las intenciones de los gamines, esos niños marginales tratando de quedarse con algo mío, hablando con los amigos en algún restaurante en un pueblito “paisa”, sobre la vida y el foot-ball. Amo esta ciudad colombiana y comparto el sueño de paz que muchos llevan en la frente como una bella corona de eterna primavera.
Victor Heredia
1 Marzo 2008 | 02:08 AM