ECLIPSE Y LITERATURA
Entre la ficción y la realidad, aborda el paso del cometa Halley por Colombia, Gabriel García Márquez. No hay que olvidar que a contrario sensu de Alejo carpentier, que preconizaba la teoría de lo real-maravilloso, Gabo, asume la postura de un mágico-realismo en la novela latinoamericana del típico dictador. Mientras Carpentier y sus ad láteres, adhieren a la idea de una realidad latinoamericana maravillosa por si sola, que no necesita recrearse, García Márquez, reconoce que es la palabra como escritura literaria, la que le da sentido mágico a la realidad. Ësta puede ser ensálmica, pero sin el poder de palabra, su magicidad permanecería en las sombras.
La manera como se apropia la escritura garciarmarquiana del paso del cometa, deja entrever que en ese mundo del dictador Alvarado de El Otoño del patriarca, la realidad no es mágica, sino que la magia la crea el sátrapa. Es él, el que tiene el toque de hechizo, por eso - a pesar de que el paso del cometa fue una realidad en Colombia -García Márquez lo hace ver como si fuera obra y un montaje del sátrapa Alvarado, para halagar a su amante, Manuela Sánchez, "ahí lo tienes, reina, murmuró, míralo bien, que no volveremos a verlo hasta dentro de un siglo, y ella se persignó aterrada, más hermosa que nunca bajo el resplandor de fósforo del cometa y con la cabeza nevada por la llovizna tenue de escombros astrales y sedimentos celestes..."**
Y, sólo en García Márquez, es dable que realidad y magia se fundan, para hacer de la realidad de un eclipse ficción entrañablemente mágica, las fronteras entre magia y realidad desaparecen, se hacen lábiles, la magia es realidad y la realidad es magia. Es la virtud de la escritura en Gabo, que hace creíble que los astrónomos se inventen hasta los eclipses, para halagar al sátrapa, que necesita "causarle vértigo de eternidad a una mujer hermosa", y ahí está en los cáculos de los astrónomos," un eclipse total de sol para el miércoles de la semana próxima a las cuatro de la tarde mi general, y él aceptó, de acuerdo, y fue una noche tan verídica a plaeno día que se encendieron las estrellas, se marchitaron las flores, las gallinas se recogieron y se sobrecogieron los animales de mejor instinto premonitorio, mientras él aspiraba el aliento crepuscular de Manuela Sánchez que se le iba volviendo nocturno a medida que la rosa languidecía en su mano por el engaño de las sombras, ahí lo tienes, reina, le dijo, es tu eclipse, pero Manuela Sánchez no contestó, no le tocó la mano, no respiraba..."***
Los eclipses siempre desvelarán al hombre, por lo menos a mi me roban el sueño, como el eclipse total de luna del miércoles veinte pasado, que me tuvo desde las siete de la noche, colgado literalmente del cerro tutelar de La Cantera, aprovisionado con cantidades industriales de crispeta (palomitas de maiz le dicen los gringos) y cokacola, y armado de unos binoculares para espiar en el oriente, salida de la luna. De las siete a las nueve, una luna chiquita, coqueta, con un corona refulgente buscaba altura en el vasto cielo, pero la dicha no es completa. Como estamos pasando por un inviernillo, las nubes se entelonaron, y fueron cubriendo a la casquivana luna. De todas maneras -me dije- voy a esperar hasta las doce, puede que el cielo se despeje, pero que bah!, a las diez se vino un aguacero de! padre y señor mio¡. Menos mal que tenía el impermeable puesto, y corra cerro abajo, con un dolor que ya se enseñoreaba en mi nuca con crueldad y sevicia.
*GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. El otoño del patriarca. Barcelona: PLaza & Janés, l975.
**Ibid, p.84
***Ibid, p.85
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Rosana dijo
gracias por agregarme entre tus amigos , será un gusto para mi leerte
ten por seguro que esta Casandra mitoligica traerá la paz tan necesaria a tu pais
gracias .....
25 Febrero 2008 | 07:12 PM