Publicidad:
La Coctelera

LA JOROBA DEL CAMELLO

COMENTANDO LA CULTURA Y EL ARTE CON ESPÍRITU CRÍTICO

23 Febrero 2008

ECLIPSE Y LITERATURA

Los fenómenos siderales -desde que el hombre se empinó sobre la tierra- siempre le han fascinado, ya por simple y llana curiosidad, por interés científico, por superchería, por mítica o por puro espíritu poético. Por ello, no extraña que la literatura se apasione por estos temas que uno cree que son del resorte exclusivo de astrónomos. Una de las novelas del Nobel colombiano, El otoño del patriarca*, que lleva a la estampa la figura legendaria del dictador latinoamericano, iconizada en el hijo de Bendición Alvarado - una mujer sin prosapia y sin fortuna- trae a colación dos eventos hito, que tienen que ver con el paso de un cometa y un eclipse de sol, afianzados en la memoria colectiva de los colombianos, porque tras de ellos afloran hechos históricos, que de no ser por estos eventos estelares, estarían condenados a la peste del olvido.

Entre la ficción y la realidad, aborda el paso del cometa Halley por Colombia, Gabriel García Márquez. No hay que olvidar que a contrario sensu de Alejo carpentier, que preconizaba la teoría de lo real-maravilloso, Gabo, asume la postura de un mágico-realismo en la novela latinoamericana del típico dictador. Mientras Carpentier y sus ad láteres, adhieren a la idea de una realidad latinoamericana maravillosa por si sola, que no necesita recrearse, García Márquez, reconoce que es la palabra como escritura literaria, la que le da sentido mágico a la realidad. Ësta puede ser ensálmica, pero sin el poder de palabra, su magicidad permanecería en las sombras.

La manera como se apropia la escritura garciarmarquiana del paso del cometa, deja entrever que en ese mundo del dictador Alvarado de El Otoño del patriarca, la realidad no es mágica, sino que la magia la crea el sátrapa. Es él, el que tiene el toque de hechizo, por eso - a pesar de que el paso del cometa fue una realidad en Colombia -García Márquez lo hace ver como si fuera obra y un montaje del sátrapa Alvarado, para halagar a su amante, Manuela Sánchez, "ahí lo tienes, reina, murmuró, míralo bien, que no volveremos a verlo hasta dentro de un siglo, y ella se persignó aterrada, más hermosa que nunca bajo el resplandor de fósforo del cometa y con la cabeza nevada por la llovizna tenue de escombros astrales y sedimentos celestes..."**

Y, sólo en García Márquez, es dable que realidad y magia se fundan, para hacer de la realidad de un eclipse ficción entrañablemente mágica, las fronteras entre magia y realidad desaparecen, se hacen lábiles, la magia es realidad y la realidad es magia. Es la virtud de la escritura en Gabo, que hace creíble que los astrónomos se inventen hasta los eclipses, para halagar al sátrapa, que necesita "causarle vértigo de eternidad a una mujer hermosa", y ahí está en los cáculos de los astrónomos," un eclipse total de sol para el miércoles de la semana próxima a las cuatro de la tarde mi general, y él aceptó, de acuerdo, y fue una noche tan verídica a plaeno día que se encendieron las estrellas, se marchitaron las flores, las gallinas se recogieron y se sobrecogieron los animales de mejor instinto premonitorio, mientras él aspiraba el aliento crepuscular de Manuela Sánchez que se le iba volviendo nocturno a medida que la rosa languidecía en su mano por el engaño de las sombras, ahí lo tienes, reina, le dijo, es tu eclipse, pero Manuela Sánchez no contestó, no le tocó la mano, no respiraba..."***

Los eclipses siempre desvelarán al hombre, por lo menos a mi me roban el sueño, como el eclipse total de luna del miércoles veinte pasado, que me tuvo desde las siete de la noche, colgado literalmente del cerro tutelar de La Cantera, aprovisionado con cantidades industriales de crispeta (palomitas de maiz le dicen los gringos) y cokacola, y armado de unos binoculares para espiar en el oriente, salida de la luna. De las siete a las nueve, una luna chiquita, coqueta, con un corona refulgente buscaba altura en el vasto cielo, pero la dicha no es completa. Como estamos pasando por un inviernillo, las nubes se entelonaron, y fueron cubriendo a la casquivana luna. De todas maneras -me dije- voy a esperar hasta las doce, puede que el cielo se despeje, pero que bah!, a las diez se vino un aguacero de! padre y señor mio¡. Menos mal que tenía el impermeable puesto, y corra cerro abajo, con un dolor que ya se enseñoreaba en mi nuca con crueldad y sevicia.

A la oficina no he ido. El sólo pensar en la burla de los compañeros de trabajo, profesionales en mamarle gallo hasta a un sicario, cuando me vieran entrar a la oficina con la nuca tiesa, resfriado y berrraco porque me pasé la jodida noche sin ver el eclipse, me hizo desistir de ir por estos días al trabajo, y preferí pagarle al médico del seguro, una suma que me salió por un ojo de la cara, para que me incapacitara por tres días.

*GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. El otoño del patriarca. Barcelona: PLaza & Janés, l975.

**Ibid, p.84

***Ibid, p.85

.

servido por argivo 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Rosana

Rosana dijo

gracias por agregarme entre tus amigos , será un gusto para mi leerte

ten por seguro que esta Casandra mitoligica traerá la paz tan necesaria a tu pais

gracias .....

25 Febrero 2008 | 07:12 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Bueno, Argivo, yo no sé si serás colombiano, como soy yo, porque no quiero parecer vanidosa y derramarme en prosa a favor de los libros de García Marquez. Sin duda, que él era un mago de la palabra. Digo era, porque, como sabes, anunció que no escribía más, que se le había secado la imaginación y no tenía más que decir. Qué pena. Porque a excepción de "Vivir para contarla", que no me impresionó para nada, todos sus demás libros son prodigiosos. Gabo como escritor, uno de los mejores..., sólo como escritor.
En cuanto al eclipse, creo que nos pasó parecido. Bueno, sin parafernelia, pero salimos al parque y espiamos a la luna por largo rato, y la muy ladina no se eclipsó. Y como empezó a lloviznar, pues hala, nos fuimos volando a casa. Un saludo.

1 Marzo 2008 | 10:49 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de argivo

LA JOROBA DEL CAMELLO

ver perfil »
contacto »
Un apasionado de los libros y la escritura literaria desde el ensayo, el comentario, la crítica, la novela, el cuento y la dramaturgia. Dirijo Gestus-teatro, revista La Medusa, y la tertulia poética, Tras las huellas del poema. He publicado: Ha llegado la hora (cuentos, premio UIS)); La Candelaria: identidad cultural, dramaturgia nacional (Entrevista y ensayo a cuatro manos con Álvaro Ramírez Ortiz); La sombra de la máscara (cuentos). La saga del último de los duros (novela); Antología: Primer concurso metropolitano de poesía: ganadores y finalistas. Bucaramanga: Instituto municipal de Cultura, y Páginas de Arena (poesía, junto con Mariela Basto, Juan Remolina, y Óscar Delgado)

Fotos

argivo todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Amigos

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera