Música y piel
Las trompetas
son compases de soles,
siento los recios muslos
de la mujer,
pegarse a los míos
cuando los cueros
percuten la piel,
despertando
memorias
de viejos rituales
de amor.
Entran los clarinetes
cual zumbido de abejas,
y,
arrimo sus pechos,
dulces saetas,
pezones frutecidos
que mi boca sueña,
exprimir en su lagar.
Pifa,
la flauta,
y,
su boca carnosa
tiembla de ansiedad,
beso y muerdo,
sus labios,
tajos rojos,
en su piel morena.
Retumban
de nuevo
los atabales,
y entra
el piano,
con notas
briosas y sensuales,
se
templa
la piel
del bajo vientre;
ella,
en su monte venus
es fuego que arde
cuando siente,
el fragor de mi hinchado
sexo, buscando el suyo.
Ahora,
somos una sola piel.

juanita dijo
Ay! Dios ...qué escenas... me puse arrozuda leyendo, muy bella poesía erótica, felicidades!!
21 Enero 2008 | 02:15 PM