Memorias
Siempre supo
que el momento llegaría,
la felicidad no tiene
carnadura de eternidad,
los besos habrían de volverse bocas ausentes;
la piel abierta al deseo,
el congelamiento de todo asomo
de placer;
el sexo,
una flor de pétalos cerrados,
y estambres rotos.
!Cómo¡,
en esta hora del naufragio
ansiaba,
que él volviera
con aquellas urgencias
de cuando eran una sola piel,
y resbalara
en la gruta de su sexo
un pájaro que
una a una,
picoteara
gotitas de placer.

rohtriano dijo
buen poema, sí señor, de un erotismo doloroso. preciosas imágenes
14 Enero 2008 | 10:04 PM