Palabras para la tertulia Los pasos de Silva, del poeta Delgado en Kussy-Huayra, donde hubiera querido estar.
Hubiera querido estar ahí, en el entrañable café Kussy-Huayra de Piedecuesta (no sé por qué este sitio me trae a la memoria una sala de cine muy singular de una película del genial Fellini), para acompañar al poeta Oscar Delgado,en su impajaritable tertulia poética de fin de año, que se ha convertido en una tradición y en un ritual, para quienes oficiamos en los terrenos pedregosos de la construcción de la palabra a través del verso.
Lamento no estar ahí, más en estos tiempos entrañables de las navidades, cuando el verso hermana con mayor celo a los espíritus que no sólo sienten lo suyo, sino que cargan los sentires de los otros, como un Atlas que se echa sobre los hombros los sentimientos del mundo, al tomar el camino de hacer poesía en serio.
El poeta Delgado llegó a la tertulia Tras las huellas del poema que dirijo, como Maqroll a la gavia. A su medio natural. Uno no se puede imaginar al personaje de Mutis, en un medio distinto al de los barcos y la aventura, como a Oscar Delgado, en un contexto diferente al del buen vino, la palabra que fluye con presteza en medio de las metáforas y el desborde de la figuración.
No pude estar ahí, viejo compañero de versos y libaciones, porque un minúsculo virus me "patió" peor que una mula, y tuve que seguir desde la cama Los pasos del Silva, poema, lleno de sensibilidades, y de noche como los del poeta suicida, donde reina un "silencio (...)transparente/ y la soledad estremece con su hielo/ los callejones y avenidas...", y su Manifiesto, donde se empodera de su condición de humano, para reinvindicar el derecho al yerro (¿Quién no ha cometido errores en la vida?), pero también al respeto por el pan que es la savia de la vida. ¡Hubiera querido estar ahí.!
