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La Coctelera

LA JOROBA DEL CAMELLO

COMENTANDO LA CULTURA Y EL ARTE CON ESPÍRITU CRÍTICO

7 Julio 2009

DESHOJANDO MARGARITAS

Le dio vueltas con todas la fuerzas del alma, como queriéndola arrancar de cuajo, a  la ruleta de deshojando margaritas, y luego dejó caer en ella la bolita de la suerte, sin quitarle la vista de encima, mientras  rebotaba entre los espacios intercalados  del me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere... en un tiempo para él eterno, más largo aún cuando el rodar de la ruleta se hizo lento en su agonía hasta quedar, finalmente, paralizada, y el disparó sonó frío y metálico en la mudez de la noche. 

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30 Junio 2009

Por vos muero

Qué soy en tus ausencias?

efímera
cuerda pulsada
por el viento.

Barco roto

en una playa sin destino

en las cartas náuticas. 

Esperanza mutilada

en los laberintos tenebrosos

del Minotauro.

Grito que se torma mudo

en la hora de pedir auxilio,

en el mar picado

de rayos y centellas.

!Cómo quisiera
llegar a vos¡
hecho susurro
del viento,
para decirte
tantas cosas,
entre ellas:
que pos vos muero,

y sin vos soy nada.

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26 Junio 2009

Esa peladita es de mal agüero

Supo que eran las cinco de la mañana exactas por el radioreloj digital, que lo despertó con su alarma de bipbips, zumbándole los oídos como abejorros enjaulados. No quiso levantar a la cucha, que roncaba en el otro cuarto con una respiración pedregosa, después de que se bañó bajo la  fría regadera, que lo hizo estremecerse de manera violenta esa madrugada, como cuando le daban las tandas de escalofríos en los  tiempos de aventura por las selvas del Chocó, en busca de los palos de chonta, que pagaban   la comida, y estirando un poco, las cervezas y las putas en el bar Las Vegas de Mutatá.

Mientras se peinaba, mirándose en el espejo roto que colgaba de una paredes del baño, se acordó con pesar y nostalgia de Dayana, una mamacita la paisita Dayana. Esa sí sabía coger. La piel lisita, un jabón sin estrenar, y las teticas redondas como limones. Cuando le hacía el amor, sentía que me chupaba entre sus piernas. Sabía besar, me besaba, dándose una licencia conmigo, porque  era su chulo, y me mordía los labios hasta hacérmelos sangrar. Mierda¡, me repetía, cómo lo quiero, guevoncito, hasta que la mató un malparido por celos, y yo tuve que quebrarlo también. Por eso me vine pa Medallo, a vivir de los muñecos. Entró de nuevo al cuarto. SE vistió de negro, se calzó las botas tejanas,se cintó la cuatromilimetros, se puso el chaleco y el casco, y al rato ya andaba por el mercado, buscando al tuerto Gil,  su parcero. En todos los trabajitos era el que conducía la moto. 

LO encontró chupando guaro, en una de las cantinas de mala muerte del mercado, con una peladita de esas que se ganan la vida de mamandocas. Apenas lo vio con la niñita, le entró una mala espina. Se lo dijo, hombre Nacho, no te metás con peladitas, son de mal agüero. Nacho la despidió con un beso, y le entregó arrugado en los dedos de ella, un billete de cincuenta mil pesos. Luego cogió la moto, a dónde parce? Subiéndose a la kabra, él, agarrá por los lados del Pueblito Paisa. Cuando llegaron, parquearon la moto a la entrada, pero  de vuelta para Medallo. Nacho, me esperás aquí, tenela encendida. El matacho es el que está sentado en la fuente. Se Palpó debajo del chaleco la nuevemilímetros. Avanzó vacilante. Tenía miedo. ESo nunca le había pasado. Se echó la cruz, virgen de la Macarena que me vaya bien, y corone. Son cincuenta palos. Con eso le voy a comprar una casa a la cucha. LO tenía cerca. Le vio los bigotes de cerdas gruesas, los ojos azules. Se le parecía al tío Gabriel. Apretó la nuevemilímetros, y cuando apenas la levantaba para descargarla en el hombre de los ojos azules, éste ya le había soltado el cargador completo de su mágnum,  tumbándolo de espaldas, y mientras la gente corría de un lado para otro, y se escuchaban las sirenas de la policía,  le vino la imagen última dulcificada de su cucha Bendición, la tarde de ayer, cuando dejó escapar de su boca mueca  una sonrisa de gratitud con él, porque  al fin le había podido regalar la nevera de dos puertas que tanto ansiaba comprar para ayudarse en la pobreza  haciendo helados de coco y leche.

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21 Junio 2009

Sé que eres

Sé que eres

Sé que eres brisa

cuando el vapor de tu boca

alienta en mi nuca

fragancias de rosas encendidas.

Sé que eres lluvia

fina y fresca,

cuando presientes mis ausencias,

y las lágrimas ruedan por tus mejillas,

formando caminitos de cristal.

Sé que eres fuego,

cuando adentro de vos

siento tus humedades

hirviendo a lava

y magma de volcán.

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14 Junio 2009

Tus costas

En la cabecera

su imagen

tutela mis sueños

de náufrago marino.

 Veo en sus ojos de algas

y medusas,

un mar mediterráneo,  

 y echo a andar mis barcos y

veleros

por las aguas seguras

y serenas

que me llevan

a las costas de su cuerpo.

   

 

 

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10 Junio 2009

La masacre de Bagua

Sé que en tiempos

de

almadías,

yelmos,

armaduras

y arcabuces.

De

salmos,

y

curas doctrineros.

Plomo

y cruces se fundieron 

en

la tierra de  quechuas

y

aymaras

cobrando la vida

de bravos guerreros.

 La muerte,

 señora  de aldeas

y caminos

en los rastros de sangre

y de cadáveres

dejados a su paso.

Y los ayes repetidos

 una nota grave,

en el clavicordio de la guerra,

 tocada a duelo

por la derrota 

de  la  defensa del suelo

generoso,

cosecha de pan diario.

Han pasado muchas lunas

y soles,

perdidos en la cuenta de los tiempos,

y  en la patria recobrada,

la historia se repite:

el propio hermano, Alan

-!vaya paradoja¡-

reniega de su raza.

Ebrio de poder,

y ansioso de la tierra,

aprieta el gatillo nuevamente:

Bagua,

otra histórica matanza

de nativos indefensos.

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5 Junio 2009

Crónica de un montaje teatral: Árbol Carnal de Gestus-teatro

 

CRÓNICA DE  UN MONTAJE TEATRAL : ÁRBOL CARNAL DE GESTUS-TEATRO

 

Veníamos madurando la idea de tiempo atrás. Cada vez que podíamos sacarle tiempo, Manuelito, mi filósofo de cabecera, a sus clases de Epistemología en la universidad, y a su compañera wayú, que quería tenerlo  siempre en el arrullo de sus piernas torneadas esculturalmente por los vientos guajiros, y su piel bronceada por los soles del desierto peninsular, y yo, al tráfago de libros en la biblioteca del colegio y a las asesorías de literatura, tesis y otras vainas, nos sentábamos en el café Klaus, en medio de tintos (café negro), uno que otro aguardiente, y los  Pielrojas humeantes de mi filósofo, a buscar un tópico dramatúrgico que remplazara a Los desvaríos del amor, montaje con una larga cola de cometa de presentaciones,  que consideramos   oportuno, con la celebración del Día Internacional del teatro, ponerlo en remojo.

Manuelito en esas tardes y noches en el Klaus, devanándose la cabeza, hombre, me dijo alguna vez, metámosle el diente al problema de los desplazados. Sé que ya lo has tratado en el libro de cuentos que publicaste el año pasado, en diciembre, pero en teatro no se ha tocado el tema. Recuerdo que le expresé, me suena la idea, y empezamos a camellar  la interminable bibliografía sobre el tema. Manuelito airado, echaba madres sobre el montón de libros, y de soslayo, ahí, hay mucha mierda. Debemos categorizar los textos: nos sirven las crónicas sociológicas, y los reportajes. Realmente, entre los textos políticos, y sociológicos, a la mayor parte les faltaba rigor, y no daban una dimensión  humana de la tragedia vivida por los actores del conflicto. Así es que se decidió, abordar las crónicas y los reportajes, sin dejar de leer uno que otro texto socio-político. Mi propósito era montar un guión con un personaje central que memorara los hechos violentos que lo motivaron a dejar la tierra. Manuelito, otra tarde o noche, me es confuso el recuerdo, mientras se metía entre pecho y espalda un doble de aguardiente, compa, en esta obra que va a ser suya, porque la va a escribir, como asesor que soy del Gestus-teatro meto baza en el asunto, meto baza en el asunto, ya gagueaba, por eso no sólo van a recordar los vivos los hechos,  también los muertos, y me miraba tras sus lentes de culo de botella, con unos ojos  de pez  al otro lado del cristal de un acuario, ya lo dije, ya lo dije: las almitas también van a hablar, como hablaban en La maestra del maestro Enrique  Buenaventura, y en Pedro Páramo de Juan Rulfo, y sentí muy cerca  su tufo almizclado de cigarrillo y aguardiente, síntoma de que Manuelito era, ya presa de una borrachera, que ni sus tías burguesitas, si era que paraba en la casa de ellas (allí estuvo escondido el tiempo que los hermanos de la wayú lo buscaron para desagraviarla, por sus desplantes), menos la bella guajira, le iban a perdonar . Pero Manuelito, terminó en mi casa, eso si muy juicioso levantándose aquel sábado a preparar un delicioso desayuno: huevos pericos, tostadas con mantequilla y naranjada granizada (sabrá el putas donde consiguió las naranjas y el hielo).

Y claro, Manuelito se salió con la suya, las almitas hablaron:  ellas introducen Árbol carnal, la nueva puesta en escena de mi grupo Gestus-teatro. Todos los fines de semana hasta julio estará en temporada, Árbol Carnal, en el entrañable Café Kussy-huayra. Y en cada función, Manuelito, asesor de Gestus-teatro, entra al cuarto que nos sirve de camerino, copa de aguardiente en mano, nos observa, mientras Karol Cuevas, la protagonista se enfrenta al espejo, apoyándose en Stanivlasky, para enriquecer el personaje de Brisa Coronado, la muchacha que tuvo que huirle a la violencia, cuando le mataron a su novio con el cual estaba en palabra de matrimonio, y dedicarse al oficio de puta para sobrevivir en la ciudad; EDer Chona, se maquilla y se apropia de los gestos más  desapacibles para su papel de Sicario, y yo, me ajusto los lentes, el maletín, y la camisa de sol, que caracterizan al periodista,el papel blanco de esta historia. Y mis almitas, dónde están mis almitas, apura el aguardiente Manuelito. Y entran los pequeñines, las almitas de Manuelito, para aperturar  Árbol Carnal, y contar de los tantos muertos y las fosas que son pan diario en Colombia.

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31 Mayo 2009

Decir que no te pienso

Decir que no te pienso...


Sé que a esta hora
estarás dormida,
mientras
escribo estos versos.
Sé que mi nombre
se habrá podido
perder
entre los pliegues
de tu olvido.
Sé que decirte
te pienso podrá sonar
rídiculo, pero prefiero
el ridículo,
a decir
que no te extraño.

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Un apasionado de los libros y la escritura literaria desde el ensayo, el comentario, la crítica, la novela, el cuento y la dramaturgia. Dirijo Gestus-teatro, revista La Medusa, y la tertulia poética, Tras las huellas del poema. He publicado: Ha llegado la hora (cuentos, premio UIS)); La Candelaria: identidad cultural, dramaturgia nacional (Entrevista y ensayo a cuatro manos con Álvaro Ramírez Ortiz); La sombra de la máscara (cuentos). La saga del último de los duros (novela); Antología: Primer concurso metropolitano de poesía: ganadores y finalistas. Bucaramanga: Instituto municipal de Cultura, y Páginas de Arena (poesía, junto con Mariela Basto, Juan Remolina, y Óscar Delgado)

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